Duelo de amor.

Piso, sueno los tacones, brinco los charcos y descubro cada uno de mis pies, uno se adelanta al otro y los dos quieren ganar.

Al rededor todo se detiene de repente.

Llevo la cabellera larga, un escote sin recato, una risa de pecado y un descaro sin su dueño.

Y con mis ojos en bel canto, la codicia de mujer, te llamo, te invito, a la fiesta del amor.

No habrá tregua es un duelo hasta el final. Tú me tomas, yo te sigo, vivo es este sueño.

Y, por un momento… Los límites se desvanecieron en tenues líneas que se pierden sin pudor.

Sesgados los cuerpos de los contendientes, amantes por ahora, hace minutos, extraños entre sí.

Fieras que se devoran. ¿Qué es lo mío o lo tuyo? No se sabe donde empiezo o donde acabo.

No podrás librarte del anhelo de la hartura del manjar que yo te di.

Enredo delirante, la borrasca de un espacio sin control.

Besos de bruja, cadencias, ceños y muecas, enredos sin desenredar.

¿Y quién sabe si podremos gobernarnos? O vivir cuales presos de un fervor.

Y quien sabe a cuantos otros dañaremos con excusas eternamente sin perdón.

Herida de muerte, te miro y me rio, me duermo pensando: “Seguro que no regreso jamás”.

Con la culpa encima

Hoy te vas

Te vas con prisa y la culpa encima.

Te vas, porque no cabes en mi, gigante.

Mas no te olvides, fuí yo quién te creció dentro de mi.

Y te vas con mis manos que se arrancan, piel y carne que no pudieron separarse.

Con la vida que soñé.

El veneno de tus besos aún me enferma por las noches. Esas que un día entre gemidos y vaivén te dediqué.

Yo te hice a ti, gigante.

Mío, por completo cuando entre mis muslos te saciaste tantas veces.

Animal salvaje que se aleja mal herido del amor. Que hiciste de todo lo que dí?

¿Cómo vives con mis risas que te siguen?

Con la culpa.

llévate las manos, la piel y carne de tu amante, gigante.

Yo, lo recupero todo, mis  manos, mi piel y mi carne, mi tiempo y mi alegría, nunca lo dudes, llévate entonces también la culpa.

Así crezco yo, así me hago mujer, con mis manos y mis carnes nuevas, y mis sueños frescos que me deja cada adiós.

Adriana Guerrero

Puebla, Pue. Octubre 11 de 2018