2021 Día de muertos reanudado!


Es con gran emoción que después de un año de subidas y bajadas en las curvas del covid, las cosas vuelven a una relativa “Normalidad.”

El tan famoso y legendario día de muertos regresa a dar alegría a los corazones de los mexicanos.

No ha sido fácil convencer a nuestros invitados del mas allá, para que vuelvan a emprender tan complicado viaje, ya que el año pasado, encontraron las puertas de los panteones cerradas y esto causo mucho malestar e indignación.

Se ha enviado una suma como depósito de seguridad para cubrir los gastos junto con una carta de compromiso como un acto de buena fe y generar confianza de que, esta vez estamos listos.

Lady patadas, una calaca y protagonista de un video que se volvió viral el año pasado al tratar de derrumbar las puertas del Campo Santo, ya que había hecho el viajecito desde el mas allá en vano, apareció a última hora para declarar que nos dará un voto de confianza y ya está preparando su fastuoso ajuar para iniciar el trayecto nuevamente.

Por otra parte, las calles ya despiden olores únicos de este evento. Pan de bolas, especias, hierbas, polvos de cocinar para el mole, chocolate caliente, flores de cempasúchil, guisos, dulces, tamales, esperanza, camotes, churros, etc.

Las panaderías trabajan a doble turno, las hojas de papel picado cuelgan de las cuerdas en las calles y bailan, tiritan y señalan el camino para las almas norteadas que no cuentan con gps y se confunden al entrar.

Flores de Cempasúchil adornan altares, balcones, parques y cabezas de entusiastas.

Los músicos de los panteones vocalizan y afinan sus destartalados pero fieles instrumentos una vez más. Los títulos de las canciones son sorpresa, nadie sabe cuáles son. Mientras, ahí mismo otros audaces ponen a la venta lugares y banquitos “para su comodidad.”

En cualquier momento veremos entrar a aquellos que un día partieron, no es tanto lo que nos extrañan como el gusto por los guisos y el mezcal. Los reciben los de planta, (espíritus que decidieron quedarse y están de fijo asustando por las noches a los visitantes del panteón) “La comitiva de bienvenida”

Al día de hoy, no se reportan incidentes, salvo un conato de cancelación provocado por una milenial que se atrevió a proponer un menú saludable a base de arúgula, quinoa y salvado, la pobre impertinente ya fue trasladada al hospital.

Otro que salió corriendo, exigía se le llame “DIA DE LES MUERTERES” para ser incluyentes, pero afortunadamente ya fue amarrado hasta que terminen las festividades para evitar que abra la boca y moleste con sus babosadas.


Sin más por el momento, hago un llamado para que en orden y limpieza HAGAMOS UN SUPER DESMADRE!

FELIZ DÍA DE MUERTOS!

Machetes por esposas.

Cuando los gritos de justicia se quedan en el aire y la furia rebasa los límites de la prudencia.

Los jueces de los jueces malos.

Los que se aprovechan, las hienas, solo están rondando.

Hoy, se prenden hogueras que muchas veces harán justicia, otras desvanecen el rencor de la rabia contenida y otras convierten en cenizas a inocentes.

Sobre las tierras de los pueblos corre sangre. Y el viento pasea esparciendo el olor de los cuerpos achicharrados.

El merolico y el perro ladran cada uno a su manera. Y eso es lo peor, que sobre las cenizas y los humos pareciera que no ha pasado nada. El merolico se fuma los humos por la nariz y el perro roe los huesos que las llamas perdonaron.

Los malos de los malos.

El animal humano se atraganta con sus propios códices y termina con el hocico cortado por los filos del papel.

El otro que los escribió, lo mira todo y se ríe a carcajadas.

El que los proclama con una voz pura en la mañana y con una mentira sucia por la tarde.

El que ha creído por tanto tiempo y es tan culpable como el que arde.

Animales en jauría con fauces babeantes. Con hambre de sangre y sueños de poder.

El ritual de la hoguera, fuego que cura, que limpia, pero que también asesina.

Cada vez son más los justicieros y también los impostores.

Las tierras de nadie donde ya la autoridad huyó con un bulto de dinero o con un tiro no fatal.

La promiscuidad de muchos inmorales que llegaron al poder. La otra promiscuidad de la ignorancia. Él caldo perfecto para un desorden bañado de sangre y lágrimas.

Tierra de nadie.

Donde los líderes hace mucho que no nacen.

Donde ser mujer es vivir con miedo.

Donde ser niño es ser carnada para el mal.

Donde los malos son también los malos de los malos.

Ojo por ojo.

Aquí, los rezos de las madres ya no conmueven a los santos, Dios se ha tomado un descanso, y los niños ya no juegan en las calles.

Seres humanos animales que engendran otros seres humanos animales para compartir esa misma miseria y convertir a los demás en culpables.

Mientras… el líder de pacotilla, sonríe y cobardemente, ofrece abrazos y perdones, mientras, un pueblo entero se desangra.

Tiempos malos, de los malos, de los malos.

La lluvia y los gritones. Desde mi ventana

Hoy, desde mi ventana, recibo las micro gotas que se estrellaron en el marco superior y se rompieron, formando un rocío que no me alcanza a mojar, pero me refresca y si cierro los ojos puedo imaginar estar afuera, en mi mundo de antes, quizá corriendo para refugiarme en los portales del centro de mi ciudad.

Tan solo eso, caminar por los portales y chacharear en los puestos de colores atiborrados de artesanías mexicanas, con un café en la mano.

Sueño con las cosas simples, que eran normales y hoy sería maravilloso volver a hacer.

¡Quiero mi mundo de antes de regreso!

El cielo truena sin dar tregua, como si el mismo trueno se repitiera una y otra vez.

Me angustia la idea de que el tiempo se hubiese quedado trabado, recuerdan los discos rayados de antes? En lapsos de medio minuto, una y otra vez, o mi mente, desgastada, en cortocircuito, pensando tonterías.

Me pregunto; cuántas personas más, dirán lo mismo; “ojalá que esta lluvia sea lo suficientemente fuerte como para limpiar las calles, barandales y manijas del virus endemoniado y llevárselo por las alcantarillas para nunca volver”. Esto que está pasando no es un castigo, no de mi Dios, además el pecado es parte sustancial del bien, como la teoría de la dualidad nos dice.

Esto que está pasando no es un castigo, no de mi Dios. Es la evolución, la naturaleza que se abre paso y nos enseña humildad y resignación.

Hay días en que apenas despierto, ya se está terminando. Otros días, son eternos, pero todos iguales, solo unos más cortos que otros.


Los pregoneros que mantienen las calles con vida en estos tiempos del covid-19

Muchos de nosotros, no pueden darse el lujo de quedarse en casa y con valentía, resignación, y mucha necesidad, caminan con sus cuerpos encorvados, la expresión rígida y la mirada ida hacia los lados y arriba, atentos, ansiando una respuesta. Aun así, sacan la fuerza de no sé dónde, para gritar sus pregones a los cuatro vientos.

Los gritones de los tiempos del covid, son el ejemplo más valioso de resiliencia humana y del espíritu invencible de este pueblo milenario. Aquí algunos de ellos;

El afilador

El carrito de los helados

El camotero

El Gas

El Tamalero

Al final de la jornada, cuando el cielo entra en arrebol, ya tarde, en la retirada, sus carritos están a punto de empujarlos a ellos. ¿Recuerdan a” los galardonados”? Bueno, pues aquí están de nuevo, “cosas que por su empatía y mimetismo se han ganado pequeñas almas y son parte de los seres que acompañan”.

Yo miro la escena con compasión. Y en clara epifanía, reconozco lo superfluo de tantas cosas a mi alrededor.

Las cosas que nos importan, no existen para ellos.

¿Qué puede ser importante cuando recorres las calles bajo el sol, bajo la lluvia por horas, esculcando las bolsas de basura y en cuclillas cuando las piernas se te doblaron y no dieron más?

Las tripas después de un tiempo dejan de protestar.

¿Qué van a saber los gritones del número de contagios, gráficas y de curvas planas? Es el día a día, uno a la vez, lo único que les importa.

Los hombres y mujeres del día a día que gritan anunciando sus productos, a veces se sobreponen y entrecruzan unos contra otros en una competencia de gritos por la supervivencia que conforman el carácter tan singular de esta ciudad de contrastes y ferocidad.

Si no fuera por ellos, este tiempo y la escena desde mi ventana sería desolación y desesperanza.

Así las cosas en los tiempos del covid, desde mi ventana, mirando la lluvia y pensando en los gritones que anuncian sus productos y la llegada de un mañana.

Puntuación: 5 de 5.