“Mujer” no se escribe siempre igual.

A mí me gusta ser MUJER.

Porque de pequeña, podía salir a jugar a la calle con mis amiguitos, a las traes, a bote pateado, a los patines, bici, y a las escondidas. Me llamaban a merendar con un grito gigante para que sí yo no escuchaba, entonces por lo menos, la colonia completa se enterara.🎶

Mi primer novio del género platónico fue “Javiercito” en los tiempos del kindergarten, seguro que la mayoría de las veces yo tomé la iniciativa para plantarle un beso al pequeño y a otros atolondrados.❤️

También pude decidir que quería ser, me gustó estudiar en la universidad, mas aún me gustó ponerme una mochila en la espalda y viajar durante tres meses por lugares desconocidos en una época donde no había celulares, en un paseo sin rumbo y con un par de tenis que sellaba con una cinta de empaque por las noches para cerrarles la bocota (apertura o rajada que se había hecho por debajo, de tanto caminar) y, por donde gritaban… ya vámonos de regreso! ¡Loca desquiciada!

He podido amar sin fin, del corazón y del cuerpo. Escogí siempre a mis parejas. (Aunque ellos creen que me escogieron a mí) 😂

Trabajo, pinto y escribo lo que me da la gana. Me gusta usar labial rojo y tacones altos, también faldas cortas y bailar salsa.🌺

En lugares como Arabia Saudita y pronto Afganistán, la palabra “MUJER” se escribe distinto… Se escribe sin letras, sin sonido, sin significado, es la ausencia total de vida, voluntad y libertad.

Mujeres que visten siempre de sumisión y de lamento, mujeres de caminar lento, y de pisadas ligeras, de esas pisadas que no dejan huella, mujeres que no pueden atreverse, mujeres que no realizan esos sueños especiales.🥀

Puede ser “políticamente incorrecto” denunciar estas atrocidades en aras del respeto a otras creencias y la autodeterminación, sobretodo en estos tiempos de débiles de la verdad y pseudo bondadosos.

No intento hacer una denuncia más de un tema tan desgastado, busco definir el origen de toda esta atrocidad, aún mas allá de religión, fanatismo e ignorancia, me viene a la mente una palabra; “MIEDO” si, miedo a la fortaleza natural de la mujer, a su resistencia, a su cuerpo creador, a su amor infinito, a su inteligencia, a su intuición y sabiduría.

“A los verdugos se los reconoce siempre. Tienen cara de miedo.”

Paul Sartre.


Pd. Todo esto, mientras otros miles de mujeres recorren las calles de mi ciudad reclamando “justicia y libertad”, destruyendo monumentos históricos y golpeando a otras mujeres autollamándose “feministas”

Gris

Intenté llenar ese vacío de tu vida sin sentido y sin fervor.

De tu ser gris.

De tu rabia.

De tu desamor.

Trate de rescatar el instante bueno que aparece y de inmediato has de destruir.

En que momento decidiste ser tan infeliz? Porque no puedes amar?

Y ahí, en tu negrura, un mañana de colores me puse a dibujar.

Tu tan ciego. Las maravillas que a mis ojos embriagaban y que no te pude compartir.

Quise mitigar la furia de las culpas por lo que perdiste y la verguenza por las batallas que escogiste no luchar.

Los amores que no pudiste amar.

Al camino perdido, no podras volver, el tiempo implacable y la borrasca lo ha cubierto para bien.

Del tiro de gracia, tengo la bala en mi corazón tal y cuál un noble perdedor.

Besos malévolos de piedad y desamor.

Lo tienes todo y nada. Te deshiciste de lo único que importaba.

Machetes por esposas.

Cuando los gritos de justicia se quedan en el aire y la furia rebasa los límites de la prudencia.

Los jueces de los jueces malos.

Los que se aprovechan, las hienas, solo están rondando.

Hoy, se prenden hogueras que muchas veces harán justicia, otras desvanecen el rencor de la rabia contenida y otras convierten en cenizas a inocentes.

Sobre las tierras de los pueblos corre sangre. Y el viento pasea esparciendo el olor de los cuerpos achicharrados.

El merolico y el perro ladran cada uno a su manera. Y eso es lo peor, que sobre las cenizas y los humos pareciera que no ha pasado nada. El merolico se fuma los humos por la nariz y el perro roe los huesos que las llamas perdonaron.

Los malos de los malos.

El animal humano se atraganta con sus propios códices y termina con el hocico cortado por los filos del papel.

El otro que los escribió, lo mira todo y se ríe a carcajadas.

El que los proclama con una voz pura en la mañana y con una mentira sucia por la tarde.

El que ha creído por tanto tiempo y es tan culpable como el que arde.

Animales en jauría con fauces babeantes. Con hambre de sangre y sueños de poder.

El ritual de la hoguera, fuego que cura, que limpia, pero que también asesina.

Cada vez son más los justicieros y también los impostores.

Las tierras de nadie donde ya la autoridad huyó con un bulto de dinero o con un tiro no fatal.

La promiscuidad de muchos inmorales que llegaron al poder. La otra promiscuidad de la ignorancia. Él caldo perfecto para un desorden bañado de sangre y lágrimas.

Tierra de nadie.

Donde los líderes hace mucho que no nacen.

Donde ser mujer es vivir con miedo.

Donde ser niño es ser carnada para el mal.

Donde los malos son también los malos de los malos.

Ojo por ojo.

Aquí, los rezos de las madres ya no conmueven a los santos, Dios se ha tomado un descanso, y los niños ya no juegan en las calles.

Seres humanos animales que engendran otros seres humanos animales para compartir esa misma miseria y convertir a los demás en culpables.

Mientras… el líder de pacotilla, sonríe y cobardemente, ofrece abrazos y perdones, mientras, un pueblo entero se desangra.

Tiempos malos, de los malos, de los malos.

Una mentira para mi.

Construye una mentira para creer, que reconozca con los pies descalzos y mi cara sin maquillar, que me brinde la certeza de un mañana que volverá.

Una mentira que yo defienda por sobre todo y sin razón. Que no se cumpla, pero que no se esfume, que viva fresca dentro de mí, hasta el final.

Y al final, que importan la verdad o la mentira?

En mi fragilidad, seré grande si puedo creer.

Construye una que reemplace al Dios que me faltó. Una que sea solo para mi.

Déjala aquí cuando te vas, y que por la furia con que la defendí se me recuerde.

Quiero una mentira que cuando camine por la calle, me incite una sonrisa y la gente, no entienda mi razón.

Construye una mentira compasiva, pero que me lleve de este mundo si alguna vez llegase a dudar.

Entonces, será mejor una que no descubra nunca, jamás.

AG