Los viejos del tiempo Covid.

“A la viejita que nunca conocí, pero que salía al balcón todas las mañanas a tomar el sol”.

Los viejos callan, porque la prudencia es aquello que han conquistado por la fuerza, pero en sus miradas, la tristeza de saberse asediados se asoma sin querer.

Y digo “viejos” porque con esa misma palabra quiero que me llamen a mi tiempo, porque representa la dignidad de quién caminó el camino y no solamente miró a otros pasar.

Viejo” Con la crudeza de la vida misma.

Con la verdad.

No me endulcen las palabras, con eso no se cambia la realidad.

Esta generación de pensadores ligeros y de facilitadores de la existencia queriendo reinventarlo todo!

Mis manos se llenan de grietas ya desde ahora y mi cabeza está cubriéndose de canas. No porque tienen la “tercera edad“, es porque son “viejas” y por ende sabias.

Envejecemos por la fricción de nuestros cuerpos con la tierra y la fricción de nuestras almas con las penas.

No somos adornos como las flores, o espectadores indiferentes como las piedras. Somos como los lobos, como las águilas, como los seres bellos y grandes de este mundo.

Y sobre “Nuestros viejos”.

Aquellos que sembraron, apuntalaron muros, trazaron caminos, dieron a luz, amaron, acertaron y fallaron, en éste, su mundo que ahora los despide y los hace sentir con los días prestados.

La mayoría no salen desde hace mucho, por miedo a ser contagiados y se aferran a la esperanza de una vacuna. Cuándo antes un virus mortal fue tan selectivo y tan perverso en su mensaje.

Seguramente quisieran hablar, pero callan y aparentan fortaleza para darnos ánimos.

Que extrañan mas?

Las reuniones familiares, las visitas, los paseos, la comadre, el carnicero, el tamalero, los abrazos, los chismes, la ida por el pan, y las gorditas por la mañana, o la misa del domingo?

Y en medio de este desorden e improvisando, escogemos también en un momento de emergencia a quien salvarle la vida.

Cómo determinar cuál vida tiene más valor? y quién dicta el veredicto? No hay tiempo para concluir un juicio de esta magnitud. Y aun así, muchos viejos son más prolíficos y creativos en sus últimos días, que muchos jóvenes o adultos en toda una existencia. La sombra de los árboles viejos son extensas, y sus troncos robustos.

Yo veo por mis viejos, pero cada día es más difícil por ese dejo de nostalgia y de despedida en sus ojos lagrimosos y se me rompe el corazón.

Y aquellos a quienes nadie cuida? Y los que llevan tiempo castigados? llegará a tiempo ese reencuentro?

Este es un gran tiempo de reflexión.

Mi tío Sergio con esa forma liviana y natural de ver las cosas, me dijo el otro día; Estoy listo para morir, no tengo miedo, es lo mas natural que existe, tan natural como la misma vida.

En ese momento sentí tranquilidad y lo entendí tal cual.

Hoy me resisto a la idea.

CATRINA SINVERGÜENZA

Catrina sinvergüenza

La Catrina, está de gran fiesta! Este, ha sido su año. Ya no viene a buscarnos, que disque es mucha vuelta y por eso, se ha mudado mejor.

La Catrina está de gran fiesta! luciendo un smartphone, que el chamuco le ha dado, para envío de tosientos con una aplicación.

Registra los datos, las veces que toses, te toma la foto, sin mas papeleo, aprieta un botón.

Lo malo es que la tonta, es apenas novata, aprieta botones sin ton y sin son.

En bolsa de nylon, y por estafeta, si no te pones pilas , ni adiós nos dirás.

La Catrina sinvergüenza, aquí vive ahora, se deja ver, oler y sentir, se ríe de los rezos, se atraviesa por en medio, baila, corre y canta, mundana, tilica y flaca, sin pudor ni compasión. Se confunde con los vivos, recorre los barrios, las calles y las micro-buseras, buscando al iluso que se pueda llevar.

Yo me pongo un tapaboca, me lavo y me lavo, y en cada enjuagada, aviento un pecado, para por si asi, me le puedo escapar.


Catrina traviesa!, ya para la fiesta ! no seas tan golosa, huesuda jocosa, no miras las penas que causan tu y tu aplicación?

Vallanse al carajo Catrina y Chamuco, par de malhechores ladinos culecos, sí me los topo, a palo de escoba los saco de aqui.

Una mentira para mi.

Construye una mentira en la que pueda por ti creer. Aferrarme con locura, hasta que todo pase, el sempiterno de mi sinrazón.

Una que destruya mi miedo y mi vulnerabilidad.

Una que reconozca con los pies descalzos y mi cara sin maquillar, que me calme la tristeza de no tener a quién amar, ni certeza de un mañana que volverá.

Que cierre mis ojos por las noches y en susurro piadoso me arrulle.

Una mentira que yo defienda por sobre todo y sin razón. Que no se cumpla, pero que no se esfume, que viva fresca dentro de mí, hasta el final.

Y al final, que importan la verdad o la mentira?

En mi fragilidad, seré grande si puedo creer.

Construye una que reemplace al Dios que me faltó. Una que sea solo para mi.

Déjala aquí cuando te vas, y que por la furia con que la defendí se me recuerde.

Quiero una mentira que cuando deambule por la calle, me incite una sonrisa y la gente, sí me mira, no entienda mi razón, la sonrisa de saber, que el tiempo que recuerdo volverá.

Construye una mentira compasiva, pero que me lleve de este mundo si alguna vez llegase a dudar.

Entonces, será mejor una que no descubra nunca, jamás.

AG