Adios

A sky full of stars

Adiós a ti, que fuiste con miedo arrancado de tu cama, y de tu gente, con incertidumbre y la prisa de saber que cada segundo se te va la vida y sostener el aire es ya casi imposible. A ti, que te aferrabas a quedarte, hasta que ya la fuerza te falló, ella se fue primero y tu voluntad hasta el final.

Éste mal que nos agobia, no tiene piedad, consideración ni paciencia, nos separa sin siquiera darnos cuenta., sin conceder una última voluntad.

Adiós a ti, que del calor de tu hogar, donde olores, sonidos, memorias y rechinidos, le daban calidez a tus días, para ser metido en una cápsula plástica, silenciosa y solitaria en un viaje sin retorno.

Siento profundamente que hayas partido de esa manera. Me duele, no haber sostenido tu mano y susurrarte al oído que todo estaba bien.

Aquí tengo esa mano que se quedó lista para ti y ahora cuida una caja de carne y huesos en cenizas, sin su otra mitad, la que se fue en brumas y humaredas de bocanadas, apresuradas escapando de lo terrenal.

Lamentó no haber agradecido a quiénes te cuidaron y te confortaron los últimos minutos. Aquí y ahora les digo GRACIAS!

Lamento no haberte preguntado dónde querías descansar.

Tengo tus cenizas en mis brazos y las voy a colocar, donde yo misma quisiera reposar toda una eternidad.

Vete en paz, que la premura, los bichos y el miedo de los vivos, no te sigue más. No quedan deudas por pagar. De un futuro incierto eres libre ya!

Adiós! Una y mil veces viajero en libertad!

Podcast. Escucha la narración

Puntuación: 5 de 5.

Boda Zoom . En tiempos del covid.

El día de hoy, mi mamá y yo asistimos a nuestra primera boda Zoom, bueno asistimos ya saben, desde casa.

Esta nueva tendencia tiene sus ventajas:

Con una hermosa blusa de encaje, seda, perlas, un buen chongo pachoncito y lápiz de labios rojo, nadie notará el pants y los tennis que llevas debajo. (Te ahorras la mitad del vestuario)

Si se te llegan a pasar las copas, no harás ningún ridículo, simplemente caes como bulto de papas en tu propio sofá y en la comodidad de tu hogar.

No puedes perder ni las llaves de casa ni la cartera. Están en tu buró.

No despiertas en casa de un(a) extraño(a) y sin cepillo de dientes. A lo mucho abres el ojo y está tu perro, gato o tú peluche preferido.

Lo único que verdaderamente tengo la obligación moral y cívica de recomendar es, que por favor no dejen a las abuelas, tías-abuelas, madrinas, madres, suegras, es decir (mayores de setenta años) sin supervisión.

Eva.

Lo que debía haber sido una ceremonia formal, se convirtió en un circo de emociones, sorpresas, angustias y desesperación.

El día de hoy pasamos varios minutos (que nos parecieron una eternidad) de vergüenza ajena escuchando a una tal Eva, (una internauta invitada a la boda, ignorante de la tecnología zoom) que nunca entendió, que debía silenciar su micrófono y encender su bocina, por consiguiente, tampoco escuchó las constantes peticiones, al principio amables y luego órdenes firmes de apagarlo.

Tampoco la administradora sabia como silenciarla.

El ring de un teléfono, nos distrajo y segundos después estábamos inmersos en una tensión que nos mantuvo con la boca abierta y sin respirar.

Eva hablaba con otra amiga por su línea de casa, ante mis oídos incrédulos, y los de otras noventa personas conectadas. De repente se escucha;

– Eva; Amiga! Estoy en una boda por internet. Deberías verlo, el novio, parece el papá de la novia! por lo menos ha de tener unos 40 años! Que horror! La hija de mi amiga tan bonita, quién sabe que le vio!

…Minutos de asombro, vergüenza y el chat se desbordaba en comentarios;

– Quién es esa loca! Alguien que la desconecte!

– Yo por eso no me caso, pagas un dineral para que se la pasen criticando!

– Que le pasa a esa mujer!

– Y no escucha que apague su micrófono!

Y la tal Eva seguía por el otro teléfono con su amiga;

– No sé que pasa que la boda no empieza, es un desorden.

– Se aparecen caras y no se escucha qué dicen.

– A mi me habían dicho que él era negrito y que la familia no estaba de acuerdo. Más bien es hindú.

Mientras…

– Señora Eva, apague su micrófono!, estamos escuchando todo lo que dice!!!! Decía la novia desesperada y furiosa.

– El chat en su apogeo.

La tal Eva, despepitó y publicó chismes hasta que finalmente la pudieron desconectar.

Es posible que hasta este momento, no sepa lo que hizo.

La mujer con el panti estrangulador.

Me imagino que los detalles técnicos de la transmisión fueron muy simples y se usó algún teléfono celular sobre una silla o algo así, ya que durante la boda, una mujer con vestido rojo trataba de esconderse para jalar el resorte de su panti que la estrangulaba llevandose un cachote del vestido con él y entre dos bolas gigantes.

La mujer de rojo se colocaba, sin percatarse, justo enfrente de la cámara! (Lo hizo por lo menos tres veces!) Y lo peor es que todo está grabado.

El pi…. perrito jodón.

En el momento más sagrado de la ceremonia. (Me imagino, por la seriedad de los novios) comienza un canto, sí, muy distorsionado, agudo, gemido y extraño, ejecutado por la mujer que llevaba a cabo la boda.

Un perrito a disgusto y sin prudencia, comienza a ladrar en protesta y decide no parar.

Entiendo que el canto no era muy disfrutable, pero el perrito ladraba y evadía a dos hombres que intentaban capturarlo. La ceremonia siguió en medio del desacuerdo del canino fifí y la persecución.

No faltó también la niñita haciéndose la chistosa corriendo y atravesando a la cámara. Bueno el celular.

En conclusión.

1.-Tenemos mucho que aprender de la “Nueva realidad”

2.- Deberían requerir una licencia de uso de celulares y certificado de Zoom a los viejitos antes de que puedan obtener uno!.

La lluvia y los gritones. Desde mi ventana

Hoy, desde mi ventana, recibo las micro gotas que se estrellaron en el marco superior y se rompieron, formando un rocío que no me alcanza a mojar, pero me refresca y si cierro los ojos puedo imaginar estar afuera, en mi mundo de antes, quizá corriendo para refugiarme en los portales del centro de mi bellísima Puebla.

Tan solo eso, caminar por los portales y chacharear en los puestos de colores atiborrados de artesanías mexicanas, con un café en la mano.

Sueño con las cosas simples, que eran normales y hoy sería maravilloso volver a hacer.

Quiero mi mundo de antes de regreso!

El cielo truena sin dar tregua, como si el mismo trueno se repitiera una y otra vez.

Me angustia la idea de que el tiempo se hubiese quedado trabado, recuerdan los discos rayados de antes? en lapsos de medio minuto, una y otra vez, o mi mente, desgastada, en cortocircuito pensando tonterías.

Me pregunto; cuántas personas más, diran lo mismo; “ojalá que esta lluvia sea lo suficientemente fuerte como para limpiar las calles, barandales y manijas del virus endemoniado y llevárselo por las alcantarillas para nunca volver”.

Por supuesto, que no voy a mencionar la cursilería de “que nos limpie de pecado a los humanos, y así conseguir el perdón”. Esto que está pasando no es un castigo, no de mi Dios, además el pecado es parte sustancial del bien, como la teoría de la dualidad nos dice.

Hay días en que apenas despierto, ya se está terminando. Otros días, son eternos, pero todos iguales, solo unos mas cortos que otros.


Los pregoneros que mantienen las calles con vida en estos tiempos del covid 19

Muchos de nosotros, no pueden darse el lujo de quedarse en casa y con valentía, resignación, y mucha necesidad, caminan con sus cuerpos encorvados, la expresión rígida y la mirada ida hacia los lados y arriba atentos ansiando una respuesta. Aún así, sacan la fuerza de no sé dónde, para gritar sus pregones a los cuatro vientos.

Los gritones de los tiempos del covid, son el ejemplo más valioso de resilencia humana y del espíritu invencible de este pueblo milenario. Aquí algunos de ellos;

El afilador

El carrito de los helados

El camotero

El Gas

El Tamalero

Al final de la jornada, cuando el cielo entra en arrebol, ya tarde, en la retirada, sus carritos están a punto de empujarlos a ellos. Recuerdan a ” los galardonados”? Bueno pues aquí están de nuevo, “cosas que por su empatía y mimetismo se han ganado pequeñas almas y son parte de los seres que acompañan”.

Yo miro la escena con compasión. Y en clara epifanía, reconozco lo superfluo de tantas cosas a mi alrededor.

Las cosas que nos importan, no existen para ellos.

Que puede ser importante cuando recorres las calles bajo el sol, bajo la lluvia por horas esculcando las bolsas de basura y te encuclillas donde las piernas se te doblaron y no dieron más?

Las tripas después de un tiempo dejan de protestar.

Qué van a saber los gritones del número de contagios, gráficas y de curvas planas? Es el día a día, uno a la vez, lo único que les importa.

los hombres y mujeres del día a día que gritan anunciando sus productos, a veces se sobreponen y entrecruzan unos contra otros en una competencia de gritos por la supervivencia que conforman el carácter tan singular de esta ciudad de contrastes y ferocidad.

Si no fuera por ellos, este tiempo y la escena desde mi ventana sería desolación y desesperanza.

Así las cosas en los tiempos del covid, desde mi ventana mirando la lluvia y pensando en los gritones que anuncian sus productos y la llegada de un mañana.

Puntuación: 5 de 5.

Mi abuela Vito.

Elvira Zarate (Vito)
Dime abuelita- Cri Cri

Vito, el personaje de mi infancia que me persigue y me hace bromas, se resiste a quedarse tranquilita en el más allá.

Ha sido, ahora que lo pienso, la que varias veces, metida en mi cuerpo me mueve los brazos, articula la boca y me empuja la voz en momentos de gran audacia, que hasta hoy no había podido comprender.

Vito es la persona más cálida y alegre de mis primeros años, ella y mi viejo (Tyronmex) consolaban sin saberlo cualquier tristeza o preocupación que pesara en mis pequeños hombros y de ahí sobre mis alpargatas.

Cuando brincaba la barda que dividía las dos casas, me parecía llegar a un mundo diferente, tan diferente como el que encontró Alicia al caer por el agujero profundo que la llevó al país de las maravillas.

Mi abuela cantaba mucho y yo mucho la molía.

Vito, cántame la de la negrita.

Vito, cántame la de la muñeca fea.

Vito, cántame la de la abuelita.

AG

Nunca me dijo que no. Cómo sacó la paciencia para hacer el quehacer, cocinar, lavar la ropa en el chaca chaca y ponerse bonita para cuando llegaba su viejo? No lo sé, pero nunca la vi quejarse. Esa manía de no quejarse la convirtió en una mujer feliz.

Yo andaba detrás de ella y la seguía hasta la azotea a tender la ropa, como los flecos de los papalotes atrás y titiritando.

Puedo escuchar su canto y también, olerlo todo desde aquí, ahora.

El olor a jabón de la ropa cuando salía del exprimidor, que parecía mas bien, una máquina de tormento inquisitoria; dos garrotes, que se chupaban las ropas, (que como he mencionado antes, en “los viejos”, son como otras “cosas” que guardan pequeñas almas). Estas ropas, eran aventadas por detrás sin culpa, tratando de ser despojadas por el exprimidor, de sus pedacitos de alma.

Algunas “cosas” llegan a merecer este privilegio de poseer pedacitos de alma, porque mimetizan con sus dueños y absorben sus esencias, recuerdos y humores con tal empatía, que logran esa distinción. Yo les he llamado “los galardonados”.

Ahora pues, la chupadora parecía haber despojado los pedacitos de alma de los trapos o ropas, pero horas después, el aire impuntual (casi siempre) y los rayos del Sol, con esa necedad de salir, los esponjaban y los blanqueaban, como el horno redentor de mi abuelo a la masa que entra. (En otra batalla que nunca nadie ni ganó, ni terminó).

Yo miraba y hablaba, hacía muchas preguntas que mi abuela no sabía responder porque desde pequeña me revelé a aceptar todo aquello que no cabía en mi lógica aún incipiente. Pero ella ponía mucha atención a mis locuras y mi imaginación desenfrenada desde entonces. Mi Vito solo se sonreía para de inmediato cambiarme el tema.

También puedo oler el olor de la ropa secada bajo el sol, el viento y el pecho sudoroso de mi Vito cuando me dormía en sus brazos y las dos callábamos, también en complicidad, yo porque dormía y ella para que durmiera.

Escuchábamos a los Panchos, Lara, María Grever y otros; Muñequita Linda de cabellos de oro,🎵 de dientes de perlas, labios de Rubí….🎶

En una ocasión mis abuelos tomaron un camión y tan pronto se sentaron, se comenzaron a escuchar las risas y el gori gori entusiasmado de Vito. De inmediato introdujo a mi abuelo con su vecina de asiento;

Vito. -Le presento a mi esposo.

Abuelo. -Encantado.

Señora. -Mucho gusto.

Vito. -Y cuénteme cómo ha estado?

Señora. -Muy bien gracias, aunque fíjese que murió mi marido…

Vito. -No me diga! Hay que pena! cuanto lo siento.

Señora. -Así es, Dios lo tenga en su gloria, (lagrimitas y pañuelo) era tan bueno, …..

Veinte minutos más tarde… (las dos platique y platique)

Baches, paradas, enfrenones y topes.

Señora -Y usted?

Vito – Todos muy bien gracias, ya se me recibió el más chico, entra a trabajar el mes que viene….. (las dos platique y platique)

…Llegando a la parada.

Vito. -Y todavía sigue tomando clases de costura?

Señora. -Costura? ….( silencio total ) No. Yo nunca he tomado clases de costura. Ni tengo máquina de coser.

Vito. -Pues que no nos conocimos en las clases de costura?

Señora. -No, no fue en la cooperativa de la secundaria G. Arteaga?

Vito. -No. Ni sé dónde es eso!

Carcajadas de los pasajeros alrededor, 😂🤣😂🤣😂

Vito. -Hay perdón. Que pena.

Abuelo. -Por lo visto, aquí el único conocido soy yo. 😂 A mí sí me presentaron.

Uno de tantos despistes de la rubia cantora, que mi abuelo disfrutaba con sonrisas mesuradas pero que lo arrebataron por dentro.


Mi abuelo murió cuando enterramos a mi Vito (mi abuela) y seguro no despertó sino hasta llegar al cielo y encontrarse con ella. La encontró fácilmente siguiendo la tonadita;

Te quiero dijiste – María Grever

muñequita linda.. de cabellos de oro…


Yo pienso que es ella quién me cuida, que va y viene porque no le gusta quedarse en un solo lugar. Cuando se va a ayudar a alguien que la necesita más, me pasan las cosas más feas que se puedan imaginar.

Nunca crecemos lo suficiente para dejar de extrañar las torrejas, sopes, o huevos ahogados que los domingos nos tenía preparados para desayunar. Desde su patio hacía el llamado tribal a sus nietas. Y nosotras prestas corríamos por la escalera al país de las maravillas.

Mujer sabia y simple. No luchaba con lo que sabía no podría cambiar y conocía su deber para con los demás.

Si pudiera verla de nuevo le daría las gracias, por haberme querido tanto y le pediría que me cante una canción.

Puntuación: 5 de 5.

La lluvia y los gritones. Desde mi ventana adriana-guerrero

Muchos de nosotros, no pueden darse el lujo de quedarse en casa y con valentía, resignación, y mucha necesidad, caminan con sus cuerpos encorvados, la expresión rígida y la mirada ida hacia los lados y arriba atentos ansiando una respuesta. Aún así, sacan la fuerza de no sé dónde, para gritar sus pregones a los cuatro vientos. Los gritones de los tiempos del covid, son el ejemplo más valioso de resilencia humana y del espíritu invencible de este pueblo milenario
  1. La lluvia y los gritones. Desde mi ventana
  2. Mi Vito
  3. Su majestad…La Concha
  4. Porque también somos lo que no nos perdonamos.
  5. Tyronmex
  6. La espera. Desde mi ventana
  7. Para cuando no estés.
  8. Con la culpa encima.
  9. Confesiones de un robo. Para Regina
  10. El Volcáan glotón.